"La luz del sol infundía un brillo especial a aquella espada que le había acompañado en tantas batallas.Le confería un aspecto más espiritual,más poderoso.
Cerró los ojos y deslizó la mano suavemente por la hoja,sintiendo el frío metal bajo sus dedos.Lanzó un profundo suspiro.Abrió los ojos y se arrodilló en humilde oración.
Desde que entró al servicio del Temple siempre había sobresalido por su labor en la orden.Aun cuando era un simple sargento su habilidad en la batalla había sido decisiva en numerosas ocasiones.Y,aun con la inexperiencia de la vida inherente a la juventud del ser humano había sabido sobresalir entre sus hermanos.Éso le había llevado aser nombrado caballero templario cuando aún no se lo esperaba.E incluso,le había ayudado a ascender dentro de la orden.
Ahora,como comendador de la Orden en Jerusalén,su función jamás había sido puesta en entredicho.Dio gracias a San Jorge por ello y se puso en pié.
Al girar sobre sus talones y contemplar la humilde estancia no pudo evitar sonreir.La Orden no le había defraudado.Era más de lo que él llegó a pensar en algún momento.Sus fines eran más honorables de lo que jamás hubiera pensado.Y no pudo evitar sentirse orgulloso.
Salió de la habitación,ycon aquel andar que tanto le caracterizaba y le hacía inconfundible,fue en busca de su nuevo amigo,ya ue necesitaba hablar con él de algunas cosas."
jueves, 18 de septiembre de 2008
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