lunes, 12 de enero de 2009

Entre montañas y cañones,un sendero se abre paso.
Mi caballo camina despacio,lentamente y yo,pobre pecador puedo observar el misterioso paisaje.
Atravesando solitarias sendas,por fin llego a mi destino.Hago que mi caballo se detnga y observo la figura misteriosa y solitaria del Castillo de Ucero.
No puedo sino bajarme del caballo y contemplar dicho edificio con los ojos del corazón.Tirando de las riendas de mi caballo me acerco al castillo.
No puedo evitar lanzar un suspiro.La soledad reinante en tan bello paraje sobrecoje mi corazón de caballero templario.
Dejo a mi caballo pastar tranquilamente y paseo por las ruinas del castillo sintiendo mi alma vibrar a cada paso.No puedo evitar alargar mi mano y tocar aquella piedra que tantos recuerdos me trae.
Una enorme tristeza inunda mi desolado corazón.Aquello que sentí como mi hogar,estaba abandonado y en ruinas.Dos solitarias lágrimas acuden a mis ojos y se deslizan lentamente por mis mejillas.
¡Oh,Dios!¿Por qué hemos permitido que acabe así??¿Quién a permitido semejante dejadez?
Mi alma llora.Llora por la agonía del Castillo de Ucero,hogar de caballeros templarios.

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